SIERRA MORENA '97

RECUERDOS DE UN SIERRA MORENA (por Diego Vallejo)

Corría el año 1997. Nuestra temporada había comenzado en el Rallye de Noia que, aunque no era puntuable para el Trofeo ZX, habíamos decidido correr por la amistad que nos une con Arturo Rial, piloto de la localidad y miembro de la Escudería Berberecho, que organizaba la prueba. También lo aprovecharíamos para probar el coche en carrera.

 

Pese a haber entrenado poco, a una bomba de gasolina que fallaba y el acabar con el puente delantero "tocado" en el último tramo, al final conseguimos un inesperado segundo puesto de la general, propiciado por los numerosos abandonos que nos fueron despejando el camino.

Este resultado nos animó para afrontar la prueba cordobesa, que para nosotros empezó el lunes con los reconocimientos, en los que reencontramos a los demás pilotos, tras cinco meses de inactividad. Solíamos "organizarnos" en pequeños grupos para reconocer los tramos, por si alguno necesitaba ayuda o, simplemente, para estar acompañados y que los cuatro días de "entrenos" resultasen más amenos. En esa ocasión nos juntamos los tres equipos gallegos del Trofeo ZX: Arturo Rial con Luis Fernández, Roberto Blach con Carlos Dorado y nosotros.

Después de horas y horas de “muleto” y de pasar muchísimo calor, la víspera de la carrera llegó nuestro equipo que, en esta ocasión, lo componían seis personas: Melén, Antonio Magariños, Javi, Rafa Iglesias, Rodri y Óscar Reixa. Por si se producía alguna "baja", por allí estaban también Miguel, Josiño, Cristóbal y Carba, preparados para ayudarnos.

Después de las verificaciones, nos reunimos en el "hotel", donde les indiqué lo que tendrían que hacer y los distintos lugares donde se colocarían las asistencias durante el transcurso de la carrera.

El sábado por la mañana comenzó el rallye, Ya en el primer enlace nos llevamos un buen susto, porque el coche se paró de repente, como si no llegase gasolina. Nos bajamos y descubrimos que se había soltado un tubo de la bomba de gasolina exterior. Por suerte la asistencia estaba cerca y lo arreglamos rápidamente. Llegamos al control sin penalizar, eso sí, “por las plumas”.

Repuestos de esta inesperada sorpresa salimos al tramo atacando al máximo. Cuando sólo habíamos recorrido dos o tres kilómetros, el coche empezó a sonar con unos golpes terribles en las zonas de botes ... casi me hacen saltar los empastes. Sergio me dijo que le parecía que se trataba de un taco del motor. Por un momento pensé que no llegábamos a meta, pero yendo despacio lo conseguimos. La asistencia nos confirmó las sospechas de Sergio, era un taco de motor inferior que, por supuesto, no teníamos repuesto. A toda prisa nos acercamos hasta la furgoneta que Citroën desplazaba a cada rallye con recambios para los participantes en el Trofeo.

Por suerte, era el enlace en el que disponíamos de más tiempo para trabajar --algo más de media hora-- y subí al coche de "asistencia rápida" hasta el parque cerrado, donde se encontraba el furgón de Citroën. Sabía un atajo por el que se ahorraban unos cinco minutos.

Algún piloto de la copa cinquecento que me vio ponía cara de extrañeza, ya que no se explicaba que “pintaba” yo por allí, si hacía una hora que debía de haber salido al rallye. Al fin, conseguimos regresar a la asistencia y cambiar el taco de motor.

En el momento en que enfilamos la primera recta del segundo tramo me di cuenta de que el coche no andaba “ni para atrás”. Me daba la sensación de que íbamos haciendo el ridículo. Por si fuera poco, en los dos últimos kilómetros el motor se paraba en los apoyos fuertes hacia la izquierda. Al final del tramo Azcona nos había metido 27 segundos. Estaba claro que algo no iba bien.

Sin tiempo para reparar hicimos dos tramos más al término de los cuales Javier Azcona ya nos ganaba por más de dos minutos. Diferencia totalmente insalvable, a pesar de haber conseguido arreglar el fallo que hacía pararse al coche.

En el Trofeo, también estábamos por detrás de Arturo Rial y Barrabeig, por lo que había que seguir corriendo a tope. Arriesgando al máximo, corrimos los siguientes tramos, aunque los tiempos respecto a Azcona tampoco eran buenos, aunque superamos a Rial.

En la primera pasada por el tramo de Pozoblanco, Azcona sufrió un pinchazo y nos colocamos a nueve segundos de él. En la siguiente cronometrada intentamos ganarle y, aún así, nos ganó él por seis segundos, de modo que dimos por bueno el tercer puesto de la copa detrás del navarro y de Barrabeig, que estaba haciendo un rallye "redondo".

Para mayor sorpresa, en el parque cerrado nos dicen que somos terceros del rallye y segundos de la copa, ya que Barrabeig abandonó en el último tramo. Apenados por éste, ya que merecía un buen resultado, nos volvimos para casa con sabor agridulce. Por un lado la alegría de ser terceros en un rallye del nacional, pero preocupados por el escaso rendimiento de nuestro motor.

En la revisión posterior al rallye descubrimos que el motor no funcionaba correctamente por dos motivos. El cable del acelerador no estaba bien ajustado, de modo que no aceleraba al cien por sien y algo más serio, que era la falta de compresión en dos pistones.

Para el Rallye de Santander trataríamos de que todo estuviese solucionado, para intentar luchar por la victoria en el Trofeo.

Ahora, esta temporada 2015, los problemas son otros y mucho más serios, pero haremos lo imposible por estar en la salida del Sierra Morena 2015 con más ganas que nunca !!!

DIEGO VALLEJO

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